Hogar, ducel hogar.

Mudanza: Con calma y sin estrés.

¡Hola, hola querida/o! ¿Te mudaste alguna vez y deseaste no tener que hacerlo nunca más? La realidad es que a muy pocas personas les entusiasma este proceso de guardar todo y volverlo a acomodar, aún cuando sientan emoción por la mudanza en sí. Ojo, digo pocas personas porque quiero pensar que no soy la única que lo disfruta. Ja! Sacar todo, descartar, organizar, ordenar…. Estoy en mi salsa.

Pero bueno, tengo presente que hacer frente a este tema puede generar cierto estrés y agobio. Si te pasa que no sabes por dónde empezar, respira hondo y lee con atención estos consejos.

¡Vamos a organizarnos mejor y disfrutar esta aventura sin entrar en crisis!

Cómo planificar la mudanza.

Primero me gustaría cambiar tu percepción. Una mudanza es el momento ideal para “empezar de nuevo”. Darte cuenta de todo lo que tienes (y todo lo que no necesitas), descartar al máximo, limpiar a profundidad, incluso reevaluar tus propósitos y metas personales. 

 UNA MUDANZA ES EL MOMENTO IDEAL PARA EMPEZAR DE NUEVO

Así que, si queremos evitar la presión y el estrés nada mejor que hacer las cosas con tiempo y organización. Vamos a planificar cada paso del camino y a disfrutar mientras avanzamos.

¿Recuerdas mi lema de “Lograr la organización a través de pequeños proyectos”? Esta no será la excepción, así que te pido que lo tengas bien presente. No lo dejes todo para último momento ni intentes hacerlo todo junto en un mismo día.

Días previos.

Si no quieres entrar en catarsis incluso antes de la mudanza te recomiendo comenzar máximo 3 o 4 semanas antes del “Día X”.

4 semanas antes.

Desde ese momento puedes comenzar a recolectar todo el material necesario para empacar y etiquetar:

Te dejos mis indispensables:

– Cajas de cartón de distintos tamaños. Aprovecha los supermercados cerca, licorerías y parecidos, pídele a vecinos y familiares… Lo que sea es bueno para reciclar y ahorrar dinero.

– Papel periódico

– Tijera

– Marcadores de distintos colores

– Cinta adhesiva gruesa.

Muchas personas utilizan plástico de burbujas para los frágiles como medida de seguridad. Lo que está perfecto, pero también puedes utilizar ropa vieja (del descarte) como relleno y protección. Te sirve para abaratar costos y colaborar con el medio ambiente.

3 semanas antes.

A medida que realizas la limpieza normal de tu casa está bueno que comiences a evaluar con atención todas tus cosas para comenzar con el descarte. De esta forma irás despejando la casa de a poco y cuando comiences a embalar el trabajo estará adelantado.

   Cualquier acción, por pequeña que sea, te acercará a tu meta.   

Por ej: Estás guardando los cubiertos en su cajón y de repente ves unas cucharitas de plástico que guardaste por si acaso. Sin pensarlo, tíralas. Envíalas al tacho de reciclable porque nunca los utilizaste y de igual forma probablemente se terminen rompiendo en la mudanza.

Y así con varias cosas, puedes ir descartando sin volver tu casa un caos ni mover todo. Lo importante es que intentes conectar con el presente y tus necesidades de hoy. Lo que compraste o guardaste hace 1 o 2 años puede no ser necesario ahora.

2 semanas antes.

Un punto importante es chequear con anticipación el estado de los servicios del nuevo hogar. Si compraste, seguro ya verificaste las deudas. Pero si vas a alquilar revisa que el inquilino anterior haya cancelado todas las facturas previas.

Más allá de eso, verifica el estado físico de los mismos. Si no te es posible 2 semanas, al menos unos días antes. Las conexiones sin fugas, cables sueltos, bombillas quemadas, y otras por el estilo. Y cuanto antes sepas qué servicios debes contratar mejor. No a cualquiera le resulta cómodo pasar 2 semanas sin servicio de internet porque se olvidó. A mí por lo menos seguro que no. 

No solo eso, también debes tomar en cuenta los servicios que tendrás que dar de baja una vez que abandones la casa actual. También están aquellos a los que debas cambiarles la dirección de facturación (Tarjetas de crédito, por ejemplo).

Por otro lado, puedes comenzar a empacar objetos de decoración, sábanas, toallas de baño y todo lo que se te ocurra que sepas que no necesitas para el uso cotidiano. Lo importante es que lo vayas haciendo con calma, pero sin llenar toda la casa de cajas antes de lo necesario.

Designa un rincón o espacio especial para ir colocando lo empacado sin que te estorbe. Además, sirve para que el “Día X” puedan sacar primero los muebles pesados sin que haya nada en el camino.

Otro punto a tomar en cuenta es, si te mudas a un edificio, verificar sus reglamentos para las mudanzas. Días específicos, horarios, uso del ascensor, las alarmas por las puertas abiertas y demás. Posiblemente también sea necesario notificar al encargado/a para que a su vez pase notificación al resto de inquilinos.

De igual forma, si vas a contratar una empresa de servicios de mudanza o un simple flete este es el momento ideal para garantizar disponibilidades de fecha y horario. Tienes tiempo para solicitar varios presupuestos y evaluar costos.

1 semana antes.

Toma en cuenta visitar el nuevo lugar y evaluar el lugar designado para cada uso. Así podrás identificar las cajas / bolsas / maletas de manera que se vayan repartiendo a donde corresponde.

Ahora sí, hay que terminar de empaquetar y etiquetar todo antes del gran día.

Procura realizar una limpieza profunda de la nueva casa. Aprovecha que está vacía para depurar todos los ambientes.

Para un poco de tranquilidad los primeros días puedes empacar un bolso para cada integrante de la familia con básicos. Incluye también los implementes de higiene personal además de todo aquello que pueda hacer falta mientras se desempaca todo. Esto te garantiza no comenzar a revolver cajas antes de organizar.

Obviamente, encuentra un lugar seguro donde mantener estos bolsos. No corras el riesgo de que se mezcle con el resto y el esfuerzo haya sido en vano.

Tiempo de empacar.

¡Bienvenida/o a la parte más divertida!

Cuando comiences a armar tus cajas hazlo por categoría y ambiente. No es conveniente que guardes los zapatos de todos los integrantes juntos, por ejemplo. ¿Por qué? Por el simple hecho de que al momento de empacar y desempacar vas a estar dando vueltas por toda la casa.

Además, si sigues este consejo te será más fácil identificar por fuera la caja y dejarla en el lugar correcto.

Ahora sí, manos a la obra:

  • Empieza a empacar un ambiente a la vez. Comienza por las cosas pequeñas para ir liberando espacio.
  • No vacíes ciertos cajones. Utilízalos para transportar objetos y/o ropa liviana.
  • Los libros y los objetos pesados es conveniente empacarlos en cajas pequeñas para controlar el peso.
  • Guarda artículos blandos (ropa, almohadas, edredones, peluches, etc) en bolsas de basura. Aunque te parezca una falta de glamour te ahorras espacio porque te sirven para llenar huecos libres en el camión. Eso sí, ¡No te olvides de etiquetarlas para no confundirlas con basura!
  • Cuando desarmes los objetos grandes guarda todas las piezas pequeñas de cada objeto juntas en una bolsita hermética y etiqueta a qué pertenecen.
  • Las cosas frágiles no olvides envolverlas en papel periódico, plástico de burbujas o entre sábanas, toallas o repasadores.
  • Arma un bolso con las cosas de valor que quieres llevar contigo. Dispositivos electrónicos, sus cargadores, documentos personales, entre otros.

Ahora bien, conforme vayas llenando cada caja puedes tomar en cuenta lo siguiente:

  1. Sella cada caja con cinta y asígnale un número a cada una. Al final, puedes estar segura de cuántas cajas tienes y si alguna está perdida.
  2. Coloca una pequeña descripción del contenido aproximada de la caja. Por ej: Zapatos, platos, libros.
  3. Identifica con colores dependiendo del ambiente. Así, por ejemplo, todas las cajas con una marca roja van a la cocina.
  4. Dibuja una flecha con la dirección en la que se debe apoyar la caja.
  5. No olvides anotar si es frágil, si se puede apilar o si se debe tener especial cuidado.
  6. Para los niveles más obse (tipo yo) puedes crear un archivo en Excel o Word. Coloca todos los números de caja, descripción de cada una y ambiente al que pertenece. Si te llegase a faltar alguna, por el número puedes saber cuál y por el archivo su contenido.
El “Día X

Para ese día está bueno contar con la ayuda de amigos o familiares. Aún si contrataste un servicio de mudanza que se encargue del trabajo pesado un poco de apoyo moral y ojos extras no caen mal.

Es importante que te asegures de que dejan cada cosa en su sitio aproximado. No digas “ahí está bien” solo por cortesía o para terminar rápido. Si te toca mover algo a ti sola/o te vas a arrepentir.

En el caso de que tengas hijos pequeños trata de comenzar por sus habitaciones. Al menos sus camas y juguetes. Recuerda que esto de por sí es un momento de muchos cambios y mientras antes cuenten con un poco de comodidad y estabilidad mejor.

Aunque, primero que nada, estaría bueno si alguien se puede quedar con ellos ese día. Más que todo para evitar accidentes, aunque también para tener una preocupación menos.

Lo segundo más importante, armar tu propia cama. Créeme, cuando llegue la noche y el cuerpo no dé para más, ver tu cama lista será reconfortante. Coloca sábanas limpias, todos tus almohadones y tu edredón preferido para ese descanso que te mereces.

Por otra parte, no te olvides de motivar tu estado de ánimo. Llévate algún aperitivo para comer en medio de tanto trabajo y coloca tu música favorita que te sirva como una inyección de energía.

Es obvio que no vas a alcanzar a desempacar todo en un día. Trata de realizar la mudanza en fin de semana para que te puedas dedicar con calma.

A su vez, no te desesperes por desempacar. Si hiciste bien los deberes tienes unos días antes de que llegues a necesitar realmente todo.

Por último, te pido que, así como comenzaste con pequeños proyectos, termines de igual forma. Trata cada caja como un mini proyecto, no abras otra hasta terminar una.

Una mudanza bien planificada.
Tips extras:
  • ¿Hay algo que te tomó mucho tiempo armar? Tómale las fotos que sean necesarias para saber el lugar de cada pieza antes de desarmar.
  • No dudo que tu descarte inicial haya sido exhaustivo, pero no está de más evaluar de nuevo todas las pertenencias a medida que vayas desempacando. No sabes si hay cosas que se colaron en la mudanza, pero realmente no lo necesitas.
  • Para tu tranquilidad mental, no está de más si unos días antes del “Día X” llamas a la empresa de mudanza o flete para reconfirmar fecha y horario.
  • Cuando se llene el camión y te digan que ya está todo guardado revisa por última vez que todos los ambientes estén vacíos.
  • Todo este trabajo no es de una sola persona. Pásale este artículo a todos los colaboradores para que estén en sintonía.
  • Al llegar a tu nuevo hogar aprovecha estas súper recomendaciones para organizar los armarios a la perfección.

Mi propósito es que encares este desafío con la mejor disposición y comiences a disfrutar de tu casa desde la primera noche.

Si tienes alguna otra recomendación que quieras compartir déjamela en los comentarios para que todos la aprovechemos.

Un abrazo grande, nos estamos leyendo!

Wally Noguera.

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